jueves, abril 20, 2006

Sonetos de la Muerte




De nicho helado en que los hombres te pusieron
te bajare a la tierra humilde y soleada.
Que de dormir en ella los hombres no supieron,
y que hermoso de sonar sobre la misma almohada.


Te acostare en la tierra soleada con una
dulcembre de madre para el hijo dormido,


Luego ire espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvereda de luna,
los despojos livianos iran quedando presos.


Me alejare cantando mis venganzas hermosas,
porque a ese hondor recondito la mano de ninguna
bajara a disputarme tu punado de huesos!

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